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El Sistema de Educación Bilingüe, No Hace Estudiantes Bilingües

Muchos de los grandes defensores de la educación bilingüe en España dicen que es un error pensar que los estudiantes hablarán inglés cómo lo hacen en español.

Los expertos y profesores de idiomas en las escuelas de primaria y secundaria están debatiendo las ventajas y desventajas de un sistema que muchos piensan que ha fracasado en otorgar las habilidades deseadas.

En años recientes, una tendencia en la educación ha ganado nueva fuerza y es la que le da cobertura al acento puramente británico (el Inglés de la Reina). Esa tendencia ha caído, ya no tiene por qué ser el que predomina cuando enseñamos el idioma. Ahora el objetivo está en aprender a usar el inglés para comunicarse. Esta tendencia conocida como “English As a Lingua Franca” favorece una pronunciación más neutral donde el objetivo es hacer llegar el mensaje.

Lo importante ahora es ser capaz de comunicarse y la pureza del acento es algo del pasado.

Esta línea de pensamiento alberga cierta relación con el debate de si la educación bilingüe español-inglés en su modelo usado por algunas escuelas públicas en España está realmente a la altura. Considerando que algunas regiones que tienen las competencias sobre educación les piden a los profesores un mínimo de B2 indicando fluidez, pero no maestría cómo está definido por el Marco Europeo Común de Referencia y otras regiones exigen que los profesores demuestren un nivel de C1 entrando en el terreno de la Maestría.

En años recientes casi 90 centros han abandonado el sistema de educación bilingüe viéndolo como algo ineficiente. Debemos ser advertidos de que mucha gente tiene la idea errónea sobre lo que el modelo bilingüe realmente hace. Es ciertamente equivocado pensar que los niños terminan hablando inglés como lo hacen en español. El objetivo es que ellos logren un nivel funcional que les permita comunicarse y trabajar en el futuro. El primer programa bilingüe español-inglés de las escuelas públicas vio la luz en 1996 como una iniciativa conjunta del Ministerio de Educación de España y el British Council. Puesto que el objetivo no fue que los estudiantes llegaran a ser fluidos en inglés, se consideró decisivo favorecer las ambiciones profesionales y las perspectivas de empleo. Comenzando en la década de los 2000 los gobiernos regionales comenzaron a implementar sus programas bilingües y el número de estudiantes que se han enrolado ha crecido un 498% en una década.

Jamás se dijo que los estudiantes terminarían hablando perfectamente inglés. Aunque ese continúa siendo la esperanza de muchas familias que involucran a sus niños en este tipo de programas. 

Falsas Expectativas

A lo largo del tiempo se ha detectado que el mayor problema fue la metodología usada en los centros, basada en la memorización y repetición de conceptos. El pensamiento crítico fue relegado a un papel secundario. Su solución fue un sistema llamado CLIL (Content Language Integrated Learning) el cual fue incluido en el plan de acción para promover la diversidad lingüística lanzada por la Comisión Europea entre los años 2004 y 2006 y se encuentra en el corazón del modelo bilingüe de hoy en día. Este sistema defendió el aprendizaje de una nueva lengua a través del estudio de otras materias como las matemáticas la geografía y la historia. Pero se encontró con cierto límite: que los estudiantes jamás hablarían la segunda lengua tan bien como lo hacen con la primera.

La palabra bilingüe es peligrosa y crea falsas expectativas. Las familias piensan que si llevan a sus hijos a una escuela bilingüe aprenderán otra lengua en un corto espacio de tiempo, pero el auténtico objetivo es que los europeos sean capaces de comunicarse en un nivel básico. 

Conseguir que los estudiantes hablen inglés perfecto es imposible porque los profesores de los institutos públicos no son como los nativos, pero saben lo suficiente para enseñar a niños de secundaria. En el test oral el cual dura alrededor de 15 minutos, habla sobre su vida, sus películas favoritas… etcétera… 

Yo estoy convencido de que el acento tiene un papel secundario. Algunos de los estudiantes tienen mejor pronunciación que otros, pero lo que realmente ha mejorado es su comprensión y la forma en que siguen las clases por lo tanto la enseñanza bilingüe va por buen camino.

Sin embargo, hay muchos profesores españoles que creen que bajo el sistema actual los estudiantes ni están aprendiendo inglés de manera eficaz, ni pillando el contenido que se les está enseñando en ese idioma. En la escuela primaria las ciencias naturales y sociales y las artes plásticas… y en la secundaria un 40% de los cursos incluyen Geografía e Historia física química y biología.

  • Existen estudios que nos muestran que el funcionamiento en inglés ha mejorado mientras se mantiene estable en otras asignaturas enseñadas en esa lengua. En el 2018 las universidades de Jaén y Córdoba publicaron el Mon-CLIL después de haber trabajado con una muestra de 2245 estudiantes en 43 centros públicos 3 privados y 8 concertados en las regiones de Andalucía Extremadura y Islas Canarias.

Las conclusiones que sacaron apuntaban a que a los niños en los programas bilingües obtuvieron 1,23 puntos más en inglés que sus contemporáneos monolingües en el nivel de primaria y 2.4 puntos más altos en el nivel de secundaria. También actuaron mejor con 0,46 puntos en español en la primaria y un punto más alto en la secundaria. En lo que se refiere a otro contenido enseñado en inglés, los niños en su cuarto año de secundaria sacaron un cero 50 puntos más altos que los estudiantes en programas no bilingües.

El mismo estudio también paso por alto los problemas de instrucción que presentaban los profesores en programas bilingües, incluyendo la falta de familiaridad con el término CLIL, el cual se encuentra en teoría en el corazón de la nueva metodología. Otro punto débil fue la falta de habilidades de los profesores cuando llegó el momento de comunicarse de manera efectiva en inglés con sus estudiantes en la clase.

Los profesores deberían tener un conocimiento básico de cómo un nuevo idioma es aprendido y ayudar a los estudiantes a producir textos y también mantener conversaciones en ese idioma. Los profesores deberían proveer el andamiaje, las estructuras de texto que puedan ser imitadas para poder producir el trabajo con cierta calidad. En definitiva, los profesores de ciencia deben ser conscientes de que los estudiantes tienen unas necesidades lingüísticas.

El programa creado por el Ministerio de Educación y el British Council con 147 participantes de las escuelas públicas en 10 regiones de España, en teoría, incluye algo llamado un consejero lingüístico, el cual hace la función de coordinación de todas clases. La planificación necesaria para tener experiencia en el sistema anglosajón y por eso es preferiblemente con experiencia sobre el terreno en el Reino Unido. Esta figura está al cargo de proveer de las estrategias educativas al personal de enseñanza, así como la integración del currículum combinando el trabajo de curso en español con elementos del sistema británico. Sin embargo, este perfil no existe en las escuelas públicas españolas. Hay un coordinador el cual es típicamente el profesor de la escuela con unas habilidades en inglés mucho más fuertes que el resto.

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